Desde hace casi un siglo, nuestra historia está profundamente ligada a Almansa y a la tradición del buen pan. Todo comenzó cuando Juan Hernández, hijo de panaderos, tomó una decisión que cambiaría su vida y la de quienes vendrían después. Cansado de recorrer el camino desde Elda para ver a quien sería su esposa, Onofrina, decidió quedarse en Almansa, formar una familia y levantar su propio horno.
Así nació El Hornico, en un pequeño local al final de la calle Aniceto Coloma. Era el inicio de una aventura marcada por el esfuerzo, la constancia y el amor por el oficio. Años más tarde, en 1931, el horno se trasladó junto a la Fuente del León, en el mismo lugar donde hoy continúa la actividad, entonces ocupando una antigua fragua familiar.
Desde entonces, cuatro generaciones han mantenido viva esta tradición. Cada una ha aportado su dedicación, transmitiendo el oficio de padres a hijos. La cuarta generación formada por José Hernández y Consuelo Milán consolidó el camino, y hoy es Javier Hernández junto a su mujer Mari Carmen Ortega, quienes siguen al frente de la panadería, manteniendo intacta la esencia con la que todo empezó.
“Una panadería no se puede industrializar; tiene que hacerse con artesanía, con corazón y con las manos.”
— José Hernández
Las manos que lo hacen posible

Javier Hernández
Maestro panadero
Más de 40 años manteniendo la tradición familiar.

Mari Carmen Ortega
Responsable del obrador
Encargada de cuidar todos los detalles del día a día.

Alicia Rumbo
Atención en tienda
Recibe a nuestros clientes cada día con amabilidad.


